3 de julio de 1010
El cazador soldado
Hacía
nada más y nada menos que treinta
y dos años que no tenía noticias de un amigo que
conocí durante mi servicio militar, su nombre es Juan Carlos
Moreira y gracias a Internet hemos vuelto a reencontrarnos después
de tantos años. El intercambio de recuerdos nos ha devuelto
un poco la juventud perdida, pero las fotos que nos hemos enviado
nos han puesto frente a unos cincuentones a los que es difícil
reconocer, salvo por la sonrisa y la mirada, la misma que teníamos
a los veinte, cuando pasábamos las horas muertas esperando
un permiso que nunca llegaba.
Este cuento dedicado a mi amigo va
sobre un soldado que ha de asumir un difícil
trance, afortunadamente ni Moreira (así es como le llamaba)
ni yo tuvimos nunca que pasar por algo parecido. Para leerlo pincha aqui.
|
|
23 de Abril
Un relato para Sant Jordi
Mis
mejores deseos a todos, lectores y amigos en el día de Sant
Jordi. Hoy es el día
del libro y en Catalunya lo celebramos paseando entre centenares
de puestos de venta de libros y rosas. Las calles se llenan pues,
de la olorosa fragancia de las rosas y de las hermosas palabras
que contienen los libros, en una simbiosis perfecta que nos hace
ser mejores y más generosos.
He pensado que lo mejor para celebrar
el día de Sant Jordi era presentaros un nuevo relato, que
lleva por título "El coleccionista de tebeos".
Como ya os podéis imaginar este cuento versa sobre el mundo
de los coleccionistas de tebeos (mi otra gran afición): los
tebeos, comics o historietas, a los que considero una importante
forma de culturta popular.
Este relato que nos habla de la generosidad,
está dedicado a todos mis amigos de "Tebeosclasicos".
Va por ellos.
Para leerlo pincha aqui.
|
12 de Abril
Nueva
presentación del libro: PECADILLOS,
SUEÑOS Y HUMO en los Llüisos de Horta (Barcelona)
El
pasado viernes día 9 de Abril, se presentó el en Centre
Civic de Horta "Els Llüisos" el libro PETITS PECATS,
SOMNIS I FUM (PECADILLOS, SUEÑOS Y HUMO).
Se realizó una breve lectura de parrafos de
los cuentos que integran el libro, al mismo tiempo se fueron proyectando
imágenes alegóricas a cada una de las narración.
Tras la presentación un brindis cerró
el acto que contó con la presencia de numeroso público
del barrio barcelonés.
|
| 23 febrero 2010
Venta de libros en tienda virtual
Como
bien saben todos los aficionados a escribir y editar sus textos,
lo realmente difícil es vender. La distribución requiere
un enorme esfuerzo y gastos, que en muchas ocasiones no compensa
su puesta a la venta en librerías. Para paliar este problema,
muchos escritores autoeditores recurren a las tiedas "on line",
es decir tienas virtuales en internet donde se puede vender y distribuir
el material sin más complicaciones. Pues bien, eso acabo
de hacer. A partir de hoy, amigo lector, puedes comprar los libros
que he escrito o en los que he participado clicando aqui.
Más fácil imposible.
COMPRAR
LIBROS
|
| 18
de febreo 2010
Presentación
del libro: PETITS PECATS, SOMNIS I FUM (PECADILLOS, SUEÑOS
Y HUMO)
El
pasado día 16 de febrero, se presentó en la "Casa
de Amèrica de Catalunya" el libro PECADILLOS, SUEÑO
Y HUMO, en edición bilingüe y capicúa.
El libro ha sido editado por la "Asociacio de
Escriptors Tiran Lo Blanc de Catalunya", de la cual formo parte.
A continuación os dejo un enlace con la presentación
audivisual que se proyecto durante la presentación.
http://www.youtube.com/watch?v=GbRPNkmoSyE
|
| 12 de enero 2010
La
casa número 13
Tras
la resaca festiva de los días navideños, vuelvo a
escribir; esta vez, atenazado por la pereza he escrito un relato
muy corto, casi un minicuento, de final sorprendente. Espero que
os guste.
Para leerlo pincha aqui.
|
24
de diciembre 2009
Pecadillos,
Sueños, y Humos y Humo
Acaba de aparecer el libro PETITS PECATS, SOMNIS I FUM (PECADILLOS,
SUEÑOS Y HUMO) editado por la "Associació d'Escriptors
Tirant Lo Blanc de Catalunya" a la cual pertenezco. Es un libro
bilingüe: los relatos están en su lengua original y
después en la versión traducida (con gran profesionalidad
y mérito) del castellano al catalán y viceversa. El
relato que publico, muchos de vosotros ya lo habreis leido: CUENTA
ATRÁS, pero, seguro que no en catalán, lo que resulta
una experiencia muy interesante.
|
| 13
de Diciembre de 2009
En memoria de mi amigo Miguel Carreras
Mi
amigo Miguel ha muerto hoy. Hemos sido amigos durante más
de veinticinco años, los mismos que hemos trabajado juntos.
Ha sido una amistad fraguada en la confianza y las confidencias,
en la sinceridad y la generosidad, en días buenos y malos,
en nuestras vidas y en nuestros trabajos, separados apenas unos
metros.
Siempre he admirado de Miguel dos cosas: su buen humor, que como
trocitos de dulce felicidad repartía a su paso cada mañana,
y su honestidad, una honestidad que se basaba en el trato directo,
diciéndote lo que pensaba aún ha sabiendas que eso
podía no gustarte, aunque después, tras la reflexión
agradecías su sinceridad. A Miguel lo tenías siempre
dispuesto a escucharte (algo que resulta difícil de encontrar
hoy en día), Miguel escuchaba y no juzgaba, y cuando le pedías
consejo, como se hace con un hermano mayor, él te los daba
con su cariñosa socarronería, llenos de ponderación
y mesura, y siempre acertaba con el diagnóstico del problema.
Últimamente la salud le fallaba y en uno de esos fallos,
se nos ha ido, como a traición, sin apenas darse cuenta y
sin darnos tiempo a despedirnos. Ahora, justo cuando su entusiasmo
por la vida parecía aumentar al ver crecer a su nieta, ahora
que esperaba la jubilación para dedicarse a su familia, a
sus maquetas de trenes y esos felices viajes de fin de semana con
su querida Tere, se nos ha ido, y esta vez, para siempre.
Miguel: los días serán más tristes sin ti ahora
que ya no estás. Porque ¿Quién repartirá
alegría con esos chistes matinales acompañado de un
caramelo para las chicas?¿Quién escuchará,
en silencio y atento, nuestras neuras y apaciguará nuestras
angustias?
Miguel, Miguelón, que lo sepas, estés donde estés:
te vamos a echar mucho de menos, los días van a ser muy tristes
y muy solos sin ti.
|
| 2
de Octubre 2009
Un
relato de Ciencia Ficción
Siempre
he admirado mucho a los escritores de Ciencia Ficción. Hubo
un tiempo que leí mucha literatura fantástica, picoteaba
los cuentos que publicaba la desparecida (y apreciada) revista NUEVA
DIMENSION y me relamía con autores como Asimov, Clifford
D. Simak, Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury o Philip K. Dick (son
los que me acuerdo ahora), escritores que me enganchaban a las historias
que contaban, que es a fin de cuentas lo que nos gusta de los libros,
pero también me fascinaba el entorno de fantasía en
la que los creadores ambientaban sus historias.
Pues bien, aquí tenéis mi primer cuento de Ciencia
Ficción, del que espero vuestra indulgencia al tratarse de
un tema nuevo para mi, pero en el que he puesto, como en todos mis
relatos, todo mi corazón.
El cuento tienes varias lecturas desde lo general a lo individual,
y el tema seguro que os sonará, es muy de actualidad, y aunque
el futuro que presento no es muy halagüeño, siempre
habrá un motivo para la esperanza.
Si quieres leerlo pincha aquí
|
| 26
de Agosto 2009
La
carta del doctor Ortiz
Este
relato es fruto de las tertulias con los amigos de la “Associació
d'Escriptors Tirant lo Blanc Catalunya”, en estas tertulias
literarias y lúdicas, donde se leen cuentos, se come y bebe
cerveza (no sé si por este orden) nos proponemos siempre
escribir un cuento de temática común para todos nosotros,
en un loable intento de obligarnos así a dejar la vagancia
y ponernos a escribir. El tema elegido en una de estas reuniones
fue escribir sobre una carta. Hice varios intentos y no acababa
de gustarme ninguno, asi que aparqué el tema. Bueno, me dije,
les diré que no se me ocurrió nada, que no encuentro
inspiración...
Esta mañana, todavía
de vacaciones, me hallaba paseando bajo la sombra de los edificios
cercanos a mi casa, cuando de repente en un milisegundo me ha venido
como un destello a la mente una frase, el inico del cuento, y enseguida
toda la historia, como si se descomprimiese de algún lugar
de la mente. Al llegar a casa me he puesto a escribir y por la tarde
ya lo había acabado.
Si quieres leerlo pincha aqui
|
| 23
de Julio 2009
Cla
Supe
que la amaría el día que me trajo un trozo de tiramisú,
encajado en un tuper rectangular. Lo había hecho la noche
anterior, supongo que para una cena de amigos, y el hecho de que
a la mañana siguiente me trajera ese delicioso bizcocho significaba
que había pensado en mi. Ella se llama Claudia, pero yo para
abreviar la llamo “Cla”, claro que ella también
abrevia mi nombre y exclama un sonoro “Vi” cada vez
que ha de llamarme para algo. Desde ese día nuestra amistad
fue creciendo, una amistad sustentada en mi pequeña colaboración
en su tesis doctoral y en la diferencia de edad, que me sitúa
a mí, a la distancia de un padre y a ella, a la de una hija.
Trabajamos juntos, ella es muy competente, perseverante y muy inteligente
y posee un gran sentido del humor. A veces me enseña fotos
y me sorprendo con sus viajes, sus estancias, sus difíciles
escaladas en paredes verticales que quitan el hipo, me habla de
los novios que fueron una vez, de su hermano, de su madre y de su
adorado padre, y siempre lo hace con la sonrisa en los labios, la
misma que aparece en las fotos, rodeada de familia, de amigos, de
antiguos y nuevos compañeros. A veces pienso que su sola
presencia reparte alegría, una alegría contagiosa
que hace que aparezcan sonrisas en todas sus fotos.
Sé que la echaré de menos cuando se vaya. Porque un
día, se irá, como tantos otros antes que ella se fueron
tras permanecer un tiempo construyendo su futuro. A eso vienen.
Pero ella ya ha dejado su huella en forma de risa franca, con su
mirada inteligente y su genio, pero sobre todo, con su humanidad
y su ternura.
|
| 24
de Junio 2009
Contar
cuentos a la fresca
Con los primeros calores me viene a la memoria el recuerdo de las
noches de verano en el pueblo, de niño, cuando después
de cenar se salía a la calle a tomar la fresca. La gente
formaba pequeños grupos en torno a un portal, sentados en
sillas o el los peldaños de la entrada a la casa, y allí
se contaban historias hasta que, bien entrada la noche y ya con
los fríos de la madrugada se retiraban a dormir. Siempre
me han fascinado esos cuentos que se contaban a la fresca y que
poblaban nuestros sueños de historias maravillosos.
El cuente que os presento hoy es un pequeño homenaje a esos
narradores que contaban historias a la fresca.
Si quieres leerlo pincha aquí.
|
14
de Junio 2009
La soledad del portero Yo
era el último al que elegían en el patio para jugar
al fútbol.
Cuando se formaba los dos grupos y los capitanes iban eligiendo por
turno a sus jugadores, yo era siempre el último al que nombraban.
No jugaba muy bien, no era un dotado del balón, eso ya lo sabía,
pero ponía todas mis ganas y entusiasmo en creer que esta vez
sí marcaría un gol, o varios, si estaba en racha. Durante
el partido, corría y no paraba de gritaba “ ¡A
mi! , ¡A mi! ¡Pásamela a mí!” confiando
en que alguna vez se produjera el milagro y me llegara la ansiada
pelota a mis pies, pero cuando esto sucedía, me ponía
tan nervioso, ungido por tanta responsabilidad, que mis piernas se
quedaban como anudadas entre giros y regateos imposibles, y si alcanzaba
a chutar a la portería, el balón salía tan torcido
y lento que al portero no solo le daba tiempo de bostezar dos veces,
sino que se permitía el lujo de lanzarse en una pirueta digna
del gran Iribar.
Y fue así como acabé de portero. Nadie quería
serlo, todo el mundo prefería corretear por el campo y pegarle
al balón sonoros puntapiés. Lo de portero era aburrido.
Pero yo bajo los palos me crecía. Era el jugador más
solitario y también, creía, el jugador más importante
de quién dependía la victoria y la derrota. Vamos, un
pequeño héroe dispuesto al sacrificio por el equipo.
Hacía el calentamiento que veía en los partidos, flexiones,
estiramientos, y me ponía en situación de parar cualquier
cosa que me lanzaran. Bueno, eso era la teoría, porque en la
práctica, mi heroicidad se acababa justo cuando me lanzaban
el balón, porque o lo esquivaba hacia la portería, temeroso
que aquel cañonazo me aplanara el rostro para siempre o bien,
el delantero, conseguía con gran destreza colarme el balón
entre mis piernas espatarradas, mientras yo permanecía congelado
en una de aquellas posturas de jugador profesional. En ambos casos
acababa oyendo los gritos desesperados de mis compañeros que
me invitaban, una vez más, a dedicarme a los juegos de las
chicas.
Cuando veo algún partido de fútbol siempre pienso en
la soledad del portero y hasta me identifico con él, porque
de algún modo yo ya he compartido ese sentimiento. Aunque después
sonrío para adentro al recordar mis hazañas frente al
balón y hasta agradezco a aquellos capitanes que en el patio
de la escuela se veían obligados a completar la lista con el
más inepto e inútil de los porteros.
|
| 19 de Mayo de 2009
La
música y el alma de Humet en Navarrés
Fue
en la cálida noche del día 16 de mayo, cuando las
primeras notas de una canción de Humet sonaron en el pabellón
de deportes. Era la banda de música de Navarrés que
interpretaba piezas del cantante. Y se hizo el silencio, un silencio
respetuoso y cálido a la vez, un silencio que se prolongaría
durante las cuatro horas que duró el concierto homenaje.
Los artistas que actuaron consiguieron conectar rápidamente
con la íntima sensibilidad de cada uno de los que allí
nos congregábamos: entregados ya de antemano y agradecidos,
a la generosa participación de los artistas, a los organizadores,
al Ayuntamiento, en una casi mágica comunión de emociones.
Se respiraba respeto, hasta tal punto que pocos osaban hacer fotos
por no introducir un elemento ajeno a la progresión de la
noche. Fue emotivo y divertido también, gracia al trabajo
de los presentadores: Moncho Borrajo y Amparo Moreno, que nos hicieron
reír, desentumeciendo la tristeza cuando alguna de las canciones
evocaban el recuerdo del amigo perdido y haciendonos comprender
que Joan siempre hubiera preferido vernos reir que llorar.
No fue un homenaje triste pese a que el dolor por la muerte de un
amigo siempre queda pegada en un rinconcito del corazón.
Esa noche, estoy seguro, que todos nuestros corazones, en algún
momento, latieron al unísono, acompañando el ritmo
de las palabras, o las canciones que Joan Baptista Humet nos ha
dejado, como pequeñas lucecitas que quedarán prendidas
para siempre en nuestras vidas para que su brillo nos ilumine un
poco el camino.
|
| 11 de Mayo de
2009 Homenaje a Joan Baptista Humet en
Navarrés
Bajo
el lema "Amigos de Humet", el Ayuntamiento de Navarrés
ha reunido a un grupo de artistas en un acto de homenaje al cantante
Joan Baptista Humete y que tendrá lugar el próximo
16 de mayo. Contará el acto con Enrique Ginés, Marina
Rosell, Moncho Borrajo, Ramoncín, Dyango, Amparo Moreno,
Joan Eloy Vila, Marcel Grifol, José Luis Silvaje, Paco Muñoz,
Luis Miquel, Al Tall, Juan Trova, Ramiro Segrelles, Gema García,
Mª del Mar Bonet y la Banda y Coro de Fomento Musical de Navarrés.
Este concierto quiere sumarse al que se celebró
el pasado 16 de diciembre de 2008 en Barcelona en torno a la memoria
de Joan, concierto que tuvo que ampliar sus instalaciones debido
a que las entradas se acabaron en apenas unos minutos lo que evidenció
el extraordinario aprecio que Catalunya le tiene a Joan.
Celebrar este homenaje en Navarrés el pueblo
en que nació el poeta y músico tiene un significado
muy especial, porque Joan, fiel asimismo siempre se definió
como un "catalán de Navarrés" y siempre
hizo honor a sus orígenes hasta el punto que quiso que sus
restos reposaran en su patria chica. Acogido ahora en esa tierra
a la que dedicó hermosas canciones (COSAS DE ALLÁ,
OTOÑO EN NAVARRÉS) es ahora su pueblo quien le rendirá
homenaje.
Joan, Juanon entre su gente. Siempre querido, siempre respetado,
siempre admirado.
|
| 2 de marzo de 2009
El
hambre de Roger
En
la tertulia literaria de la que formo parte (Associació de
Escriptors Tirant lo Blanc de Catalunya) se propuso escribir un
cuento sobre frutas y otro sobre disfraces. No he tenido tiempo
de escribir ninguno de los dos, asi que pensé en matar dos
pájaros de un tiro: escribiría un relato en que aparecieran
las dos cosas, y si además podía tocar un tema que
me apasiona, los tebeos, pues mejor que mejor. La inspiración
me la proporcionó un joven al que le apasiona la historia
y cuyo interés por aprender y conocer siempre me asombra.
O sea que lo tenía todo: el entorno donde transcurren los
hechos, el tema y el protagonista, solo faltaban las ganas de ponerme
frente al ordenador y compusiera, con esos ingredientes, un plato
comestible que saciara el hambre de los lectores.
A principios de semana me puse a ello.
He tardado siete días en cocinarlo. Espero que os guste.
Si quieres leerlo pincha aqui.
|
| 28 de enero de 2009
Rober
Están
sentadas una frente a la otra en dos sillones que acogen sus cuerpos
frágiles. La madre lo está hace ya tiempo, desde que
poco a poco fue dejando la realidad de este mundo y fue sumiéndose
en un estado vegetativo del que, a veces, parece despertar en destellos
que duran una fracción de segundo: al menos eso parece que
ocurre cuando sonríe con los ojos cerrados como si evocara
tiempos felices. La hija, frente a ella, también sonríe,
pero en su mirada hay una nube de incertidumbre, una sombra de temor
que se diluye al esbozar una sonrisa con la que agradece las visitas
que vienen a darle ánimos o ofrecerle ayuda o simplemente,
a besarla con ternura. Y es que nadie que la ve allí postrada,
inmóvil y dolorida, puede sustraerse a su bondad innata y
no compadecerse de ese cuerpo mutilado por un rayo ciego que con
tanta crueldad le atravesó el cerebro. A estas horas de la
noche su amiga Ana, que bien podría ser su hermana, le ha
traído yogures de sabores que tanto le gustan y ella, que
ya tiene hambre se le hace la boca agua. Esteban, su primo, le pregunta
como se encuentra y ella suspira un bien como respuesta. Se oyen
ruido en la cocina, allí se encuentra Visita, la mujer de
su primo Pablo, quien resolutiva y con determinación entre
ollas y sartenes le prepara el puré para la cena.
Rodeada de amigos y de sus primos, Mari Tere, que es su nombre real
y no Rober como la conoce todo el mundo en el pueblo, escucha los
sonidos y las voces familiares y sonríe a todos los que la
quieren porque es su modo de dar las gracias.
Rober o Mari Tere, como queráis llamarla,
es mi prima. Hace apenas unos días que ha salido del hospital
tras sufrir un infarto cerebral. La he visitado este fin de semana
y también a mí me ha regalado una sonrisa.
|
|
12 de enero de 2009
Despertar
Todos
tenemos asociada alguna canción a determinados momentos de
nuestra vida, y al oirla, como por arte de mágia nos despierta
los sentidos y las emociones. Y es que la música parece que
actúa, en nuestras mentes, como un poderoso fijador de recuerdos,
pero también como una llave maestra que abre las puerta del
pasado.
Este breve relato trata sobre la música y
la emociones que despierta en nosotros.
Si quieres leerlo pincha aqui
|
| 19 de diciembre
de 2008
Amigos,
Feliz Navidad
Hay
años que pasan sin apenas darnos cuenta, casi rozando nuestras
vidas, sin que dejen huella de lo que hemos vivido. Sin embargo
hay otros en los que experimentamos grandes o pequeñas alegrías
o sufrimos grandes o pequeñas penas, son estos últimos
los que nos desgastan el alma. Y este ha sido uno de esos años.
La enfermedad de mi hermano Tomás y su posterior operación
en Marzo, la inesperada muerte de mi amigo Ramón en Septiembre
y la penosa desaparición de mi admirado Joan Bautita Humet
en Diciembre, han ido jalonando el año de sucesos dolorosos
y tristes. Pero hay qué vivir, como dice la hermosa canción
de Joan, vivir con todas sus consecuencias y no dejar de soñar
ni por un momento en que el futuro será mejor.
Hay que vivir.
Amigos, Feliz Navidad
|
| 5 de diciembre de
2008
La
dignidad de Joan en la vida y en la muerte
Hace apenas unas horas que enterraron
a Joan Bautista Humet en nuestro querido pueblo, al que dedicó
dos hermosas canciones: “Cosas de allá” y “Otoño
en Navarrés”. Joan se ha ido con la misma dignidad
y honradez que presidió su vida: una vida truncada a los
58 años por el cáncer, al que no pudo vencer su cuerpo,
pero al que trascenderá con su espíritu de hombre
bueno. 
La noticia de su muerte me llegó como un latigazo pese a
que fue una muerte anunciada; tan solo unas semanas antes Joan concedió
una entrevista en la que hablaba, con gran valentía y entereza
de su enfermedad y de su final próximo. Joan conmovía
con sus palabras porque aceptaba su destino y convertía su
sufrimiento en una prueba de amor hacia quienes le rodeaban: su
mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos…sus amigos.
Joan murió con gran dignidad,
arropado por toda su familia, despidiéndose de cada uno de
ellos con esos ojos verdes, de mirada limpia y ese corazón
abierto con el que hizo tantos amigos, y tantos y tantos seguidores,
que quedaron enamorados de sus poemas y su música. Sus canciones
llegaban a conectar directamente con nuestros sentimientos, las
letras de sus poemas contaban historias sencillas, llenas de humanidad,
cercanas y tiernas, duras a veces, pero siempre de una gran belleza.
Joan fue siempre un personaje de gran humanidad que vivía
pegado a la vida y sufría por ello, fue un ser libre y comprometido,
alguien que tras conocerlo era difícil no amarlo. Recuero
que una vez me dijo: “Creo que tú y yo coincidimos
en algo: sufrimos cierto desarraigo, que a su vez nos brinda un
mayor nivel de libertad… o debería de serlo".
Joan vuelve a sus raíces, a su pueblo al que tanto amó
y esa libertad siempre anhelada, que por fin, ahora, ha alcanzado
por completo.
Como sabrán mis lectores, el título de mi segundo
libro: COSAS DE ALLÁ lo tomé prestado de una canción
de Joan, el libro también incluye un relato sobre el poeta;
quisiera que estas palabras y el relato
sean mi pequeña aportación como homenaje a ese “catalán
de Navarrés” que ya es parte de la historia, de la
eternidad y de nuestra memoria.
Si quieres leerlo pincha aqui
|
| 19 de noviembre
de 2008
Pantalones
cortos
He
encontrado esta vieja foto de mí hermano Tomás y yo.
Me ha hecho sonreir comprobar que alguna
vez fui más alto que él. Sí, sí, el
de los tirantes es Tomás y el de la pose estudiada para la
cámara yo, claro. Tomás comenzó después
a crecer y crecer, hasta alejarse de mí más de un
palmo...Pero volvamos a la foto. Se observa que aún siendo
un periodo estival, o de primavera, mi vestimenta denota una serie
de "protecciones térmicas" que me obligaban a colocar
para preservar mi salud de los resfriados: calcetines, chaquetilla...Ahora
bien, los patalones, cortos, cortos, como era preceptivo en esa
época.
La foto fue tomada en el patio de la antigua Fonda Pura, donde solíamos
ir a jugar con algunos de los nietos de la señora Pura. Nuestros
mejores amigos eran dos hermanos: Carlos y Octavio, que venían
de Barcelona a pasar sus vacaciones de verano y que tenían
nuestra misma edad. Los cuatro explorábamos la Fonda, de
arriba a bajo, jugando a detectives o soldados, haciendo más
de una trastada, que Adelina, la tía de nuestros amigos,
nos disculpaba porque en el fondo le hacía gracia nuestra
inocencia. Y es que era una casa muy grande, con muchas dependencias
y sitios que podían hacer las delicias de los cuatro avezados
exploradores, pero la Fonda también tenía otros encantos;
por allí pasaban extraños "forasteros" que
despertaban nuestra imaginación y hacía que nos inventáramos
historias sobre ellos.
La Fonda ya no existe en la actualidad,
aunque poco importa eso, permanece en nuetro recuerdo, y siempre
estará vinculada a la época felíz de los pantalones
cortos.
|
|
9 de Noviembre de 2008
La esperanza
La
llegada de Obama a la presidencia de los Estados Unidos de América
ha generado mucha ilusión. Tiene un reto difícil ante
sí, porque la situación heredada no es muy halagüeña:
el país ha quedado, tras la era Bush, con graves problemas
económicos, con el capitalismo tocado por esas deudas generadas
por las hipotecas basura y otras operaciones financieras en las
que ha primado la pura y dura especulación. Obama se encuentra
con el país inmerso en dos guerras en Irak y en Afganistán,
en una muestra más de cómo la política unilateral,
arrogante y llena de falsedades (¿Dónde están
las armas de destrucción masiva?) de ciertos gobernantes
descerebrados nos pueden llevar a los desastre que supone cualquier
guerra. Obama deberá recuperar la buena imagen de su país,
maltrecha por las torturas de Abu Ghraib o Guantánamo. Obama
deberá preocuparse por la Sanidad Pública, tan escasa
y dañada en el país más poderoso del mundo.
Obama deberá…en fin, lo dejo aquí. No quiero
seguir con la retahíla de cuestiones pendientes.
Pero ¿Y a nosotros qué? ¿Cómo nos afecta?
No lo sé, pero quiero tener la esperanza de que quizá
se inicien nuevos tiempos en los que se haga política a favor
de las personas y del mundo, una política de todos y para
todos en la que sin distinción de credos y razas se alcance
la utopía. Bueno, ese es mi deseo.
He de reconocer que la elección de Barack
Obama me ha hecho renacer la esperanza. Ojalá no me defraude.
|
| 8 de Octubre
de 2008
Crisis
Ya
estamos inmersos en la temida crisis económica. El mundo
capitalista se tambalea moribundo, arrastrado por el vaiven incontrolado
de las bolsas y se derrumba toda una concepción de la economía
basada en el enriquecimiento rápido y la especulación.
Los gobiernos occidentales se aprestan en ayudar a los bancos en
quiebra o a disponer de medios para que esto no ocurra, imitando
asi la conducta del país más capitalista del mundo,
Estados Unidos, paradigma de la economía de mercado y abanderado
de privatizar los servicios. Y no deja de resultar paradójico
que sea ese mismo país y su presidente republicano, fiel
seguidor de las teorías liberales de dejar que sea el mercado
y no el estado quien regule las finanzas, quienes hayan dado los
primeros pasos en la compra de bancos en quiebra, socializando así
las pérdidas económicas. No sé si esta intervención
del estado americano es por altruismo, pero a mi ésta respuesta
se me antoja más a condescendencia entre un presindente,
amigo de los ricos, que responde así a la cínica demanda
de quienes mientras las cosas les van bien se embolsan su dinero
y callan, pero cuando las situacion se tuerce, ponen el grito en
el cielo con amenzas de catastrofe inminente, convencidos de que
el "amigo" presidente hará que el pueblo corra
con los gastos. Al fin y al cabo, a ese presidente le quedan cuatro
días en el poder y no olvidemos su procedencia: estoy seguro
que cuando se retire regresará a sus negocios del petroleo
y volverá a compartir mesa y mantel con sus amigo de siempre,
esos del dinero fácil y la especulación.
|
13 de Septiembre
de 2008
Adios, Ramón
Acabo
de enterarme de la muerte de un amigo.
A Ramón la muerte le ha alcanzado de forma fulgurante, en
un rápido pestañeo del destino como a veces suele
jugarnos la vida. Nos ha dejado, a todos los que le conocemos y
queremos, extrañamente atónitos, impactados y huérfanos
de él. El dolor me trae el último recuerdo: está
frente a mí, interesándose por mi salud, con su sonrisa
franca y sus ojos de niño, y ese gesto, de aparente hombre
duro, que escondía tras de sí una inmensa sensibilidad.
Ramón era amigo de sus amigos, un ser generoso y solidario,
acompañante fiel de mi hermano Tomás en tantas salidas
de otoño en busca de inalcanzables setas o esa pesca, en
los atardeceres de verano, con cañas lanzadas con más
entusiasmo que suerte, dispuestos ambos a regresar otra vez e intentarlo
de nuevo.
Ramón nos ha dejado muy solos y muy tristes. De la tristeza
quizá, con el devenir del tiempo nos recuperaremos, pero
lo que es seguro es que la soledad ya núnca nos abandonará.
Descansa en paz amigo Ramón.
|
| 10 de Septiembre
de 2008
Regreso inesperado
Acabaron
las vacaciones de forma un tanto abrupta: el día 29 de agosto
ingresaba en el hospital. Dos días más tarde me extirparon
la vesícula biliar en una operación urgente, ya que
parecía que había riesgo de rotura. Unos días
después, controlada la infección y el postoperatorio
me remitieron a casa. Aquí estoy ahora, convaleciente.
Mi actividad se reduce a leer y navegar por Internet. Es lo único
que me apetece. De haber estado bien, el día 8 hubiera ido
a la tertulia que la “Associació d'Escriptors
Tirant lo Blanc Catalunya” tenían programada,
una reunión en la que se ha organizado la presentación
de un libro de relatos para el próximo día 23 de Septiembre,
concretamente en la sede de "Casa América de Catalunya".
El libro de realtos tiene por título: VOLTANT
PER CATALUNYA I MÈXIC
En el libro, han participado tanto autores
mexicanos como catalanes, y todos los relatos se hallan en los dos
idiomas (traducidos del uno al otro). El proyecto ha sido posible
gracias a la unión entre Asociación catalana y su
hermana El Orfeó Català de México,
de tan larga historiam cultural en ese país. A unos y otros
les une un gran amor Catalunya y a la literatura.
Ahora, aquí convaleciente y en la distancia quiero desearles,
a todos ellos, que tengan mucha suerte y que benditas sean estas
iniciativas que nos acercan a un país y un continente al
que tanto lazos nos unen.
|
| 23 de Agosto
2008
Lecturas
de verano
Acabo de releer Pedro Páramo, la única
novela del mexicano Juan Rulfo, que sumados a diecinueve
cuentos más, reunidos bajo el nombre genérico de El
Llano en Llamas, constituye toda su obra literaria.
He de decir que a mi, personalmente, me gustan más los relatos
de Rulfo porque contienen todo lo que ha de tener un buen cuento;
están extremadamente bien escritos, de una belleza lírica
poco común y con unos diálogos que expresan más
sobre sus personajes que cualquier estudio antropológico,
y, sobre todo, lo mejor, son los finales, insuperables es su impactante
crudeza.
La novela Pedro Páramo es
más difícil de leer que los cuentos, es un relato
de múltiples voces, que retrata a unos personajes atormentados,
que hacen del dolor su propia existencia, en un país y un
tiempo donde reina la violencia. Son personajes que hacen que su
locura te conmueva y que consiguen que el lector se identifique
con sus sentimientos en tan solo una línea, aunque, es cierto
que hay párrafos que te obligan a releerlos una vez más,
porque necesitas impregnarte de esa poética narrativa de
Rulfo, que al igual que un buen plato, una vez has probado ya jamás
lo olvidas.
|
| 8 de julio 2008
Mar en calma
El
periodo de vacaciones se acerca; está, como quien dice, a
la vuelta de la esquina. Este año no tengo planes, no sé
si viajaré a algún rincón de España
donde el calor se amortigüe por la latitud o me quedaré
bajo la sombra de las moreras, en el litoral mediterráneo.
Pero sea cual sea la decisión que tome estaré en familia,
con los míos, acompañado por mi mujer y fugazmente
por mis hijas, e iré al pueblo unos días para ver
a mi madre y a mis hermanos y en especial a mi querido Tomás,
que se halla en fase de recuperación. Este año, aunque
no viaje, me acompañarán algunos libros y un puñado
de comics y como siempre, el deseo de seguir escribiendo, aunque
en vacaciones suele ser una promesa vana.
Dejaré que el tiempo fluya e intentaré hacer que ese
periodo de ocio y disfrute se complemente con la literatura que
nos proporciona la propia existencia.
|
| 24 de Abril de 2008
Cuento
premiado: El Retorno
Este
cuento ha sido galardonado con el 1er premio de Narrativa del XXè
Certamen literari-fotogràfic de Sant Jordi que celebra La
Escola Tècnica Superior d'Enginyeria Industrial de Barcelona
(UPC).
El
origen de este cuento se remonta a un encuentro casual durante un
viaje en tren a Valencia: pretendía ir parapetado con un
libro y aislado oyendo música en mi MP3 cuando, nada más
partir el tren, se sentó a mi lado una mujer que arrastraba
una enorme maleta; en un gesto galante, y a duras penas, la ayudé
a colocarla en el portaequipajes y este hecho hizo que iniciáramos
una conversación que se prolongaría durante las casi
cinco horas de mi viaje. Su nombre era Marisa y venía de
Argentina para cumplir una promesa. Era hija de padres españoles
y antes de que fallecieran les había prometido que algún
día ella viajaría a España para poder visitar
y recorrer la tierra donde sus padres habían nacido. Marisa
convenció a su esposo y a su hijo para iniciar esa aventura
sola y durante un mes se dispuso a recorrer España a la búsqueda
de sus orígenes. Su relato me fascinó y me pareció
un gesto hermoso y romántico, era como si viviera en una
nostalgia transferida. Cuando nos despedimos, pensé que esa
situación podía servir para un cuento, pero lo cierto
es que lo dejé en el desván de mi mente (como tantos
otros) a la espera de alguna posible conexión mental.
Hay un tema que siempre me ha interesado y del que quería
escribir algo: el desarraigo que sufren quienes se ven obligados
a dejar su lugar de nacimiento llevados por la emigración,
sea forzosa o voluntaria, y que pese a su posterior integración
en el nuevo lugar de residencia acaban refugiándose en los
recuerdos y en la nostalgia. Cuando me plantee el tema para este
cuento quise que también cambiar el punto de vista, no solo
de quien se va y sufre el desarraigo, sino ¿qué pasa
con quien se queda enamorado? No sabía como iniciar el relato
cuando recordé a Marisa y su viaje a España y se produjo
la conexión mental. De un modo casual, como fue aquel encuentro
en tren, uní dos historias, en un relato ficticio: el viaje
a sus orígenes de una argentina y el encuentro con su pasado
y los sentimientos que allí dejó.
Si quieres leerlo pincha aqui
|
| 31 de Marzo
de 2008
La
recuperación del héroe
Nada
hay que ralentice más el tiempo que esperar frente al quirófano
en un hospital. Mi hermano Tomás atravesó esa puerta
a las ocho de la mañana del día veintiséis
de marzo, sobre una camilla en la que apenas parecía caber
su enorme cuerpo; llevaba el ridículo gorrito verde sobre
su cabeza y al vernos en el pasillo nos sonrió levantando
la mano para saludarnos, con su ya clásico signo de la victoria.
Nada supimos hasta siete horas más tarde, cuando uno de los
cirujanos, con las huellas del cansancio en su rostro salió
para comunicarnos que todo había ido bien. Durante ese tiempo,
que nos pareció eterno, mil conjeturas pasaron por mi mente
y recordé episodios de nuestra vida en común, cuando
de niños, los dos años que nos separan no fue apenas
brecha generacional y compartimos tantas cosas. Él siempre
creció grande y noble; en la escuela era quien me defendía
de los otros niños, bastaba su presencia para persuadir y
su sonrisa para convencer. Un año, los reyes Magos nos trajeron
una bicicleta y hubo que establecer turnos de una hora para ir en
ella, yo me enfadaba porque siempre se retrasaba unos minutos, pero
él, con su nobleza, acababa dejándome más rato
para compensar, con lo que yo siempre salía ganando. Me ayudaba
con la cartera de la escuela cuando yo me quejaba de su peso, y
él para aliviarme, dada mi proverbial mala salud, acababa
por llevar las dos, o cuando salíamos de excursión,
era mi inseparable guardián, preocupado en que tuviera buen
sitio para comer a la sombra de un algarrobo, o siempre atento de
mí en los chapuzones en la alberca o el río, presto
a sacarme si tardaba en emerger la cabeza. Siendo adolescentes estudiamos
juntos, en un pueblo cercano en el que tardábamos cuarenta
y cinco minutos en llegar en un renqueante autobús y desde
cuyas ventanillas nos divertíamos gritando a los transeúntes,
allí fumábamos a hurtadillas los apestosos Celtas
Cortos, cigarrillos que nos parecían, al contrario del tabaco
de picadura que le robábamos a mi padre, una delicia y sin
el inconveniente de que se apagara entre calada y calada.
Hoy mi querido hermano Tomás, “Tomi” para quienes
le quieren (que son todos los que le conocen) se está recuperando
de una operación cuyas secuelas le dejarán sin poder
hablar, aunque no acabarán con su extraordinaria capacidad
de comunicación, porque tiene sus ojos, su rostro y sus gigantescas
manos, y además nos tiene a todos los que le queremos atentos
a sus deseos, a sus necesidades; atentos y dispuestos a ayudarle
en todo lo que necesite y a devolverle, aunque sea una mínima
parte, todo el cariño y el amor que él nos ha dado
siempre.
Vaya en su honor este relato de infancia en el que
Tomi y yo quisimos emular a Supermán. Fue publicado en el
libro ALGO QUE CONTAR. Si quieres leerlo pincha aqui.
|
15 de Marzo
de 2008
Un
héroe de verdad
En
tan solo unas horas la vida puede cambiarnos y mostrarnos nuestra
propia fragilidad. No somos más que un montón de deseos
egoístas aferrados a una vida que nos parece excelente porque
tenemos coche y televisor, y tan solo hace falta un diagnóstico
médico para que esa visión de la vida tan material
quede triturada por la realidad, una realidad en la que lo único
que cobra importancia es el amor de tu familia y de tus amigos.
Es en esos cambios cuando se comprueba lo que es la valentía,
y no me refiero a la del soldado enardecido por el fragor de la
batalla envuelto en humo y fuego, sino a ese personaje anónimo
que un día ha de enfrentarse al destino incierto que supone
la palabra cáncer. Es ahí donde surge la auténtica
valentía, y en eso, nadie nos va a ganar en nuestra familia
porque ya tenemos en mi sobrino Alfonso el primer héroe que
venció solo al mismo enemigo. Pero hoy es mi hermano Tomás
quién ha de enfrentarse a esa enfermedad de nombre terrible,
también solo, de pié ante ella, seguramente con una
mueca en sus labios, que no dejará entrever la incertidumbre
que le ahoga la esperanza y ese miedo que le muerde las entrañas.
Sabemos, quienes le conocemos, que se enfrentará a ella a
pecho descubierto, con el signo de la victoria en sus dedos y esbozando
su contagiosa sonrisa como lo hacen los héroes del western
que tanto le gustan. Él es hoy para nosotro nuestro auténtico
y real héroe.
|
23 de Febrero
de 2008
El
duelo
Después de algunos meses de inactividad, vuelvo
otra vez a la web, abandonada durante largo tiempo por ese otro
amor del que ya hablé en
la entrada anterior. Ahora desearía retomar las cosas donde
las dejé, pese a qué no dispongo de mucho tiempo para
escribir y la inspiración, tan esquiva ella, siempre me abandona
cuando más la necesito.
El cuento que os propongo como lectura es breve,
y pertenece a la serie de "Relatos de Infancia", aunque
advierto al lector que no tiene que por qué ser la mía....
La historia de un duelo por una mujer, es repetitiva
y bastante común en la literatura: dos hombres solventando
sus diferencias con la espada o la pistola, hasta quedar uno vencedor.
Pero ¿qué pasaría si el duelo fuera entre niños?...
Si quieres leerlo pincha aqui
|
| 18 de Noviembre
de 2007
Como
monjes
Llevo tiempo sin escribir por falta de tiempo;
una falta de tiempo achacable exclusivamente a mi afición
por los tebeos.
Desde hace unos meses formo parte de
un grupo de personas, extraordinariamente generosas con su tiempo,
que tienen como misión recuperar, en formato digital, una
parte de nuestra cultura popular: las viejas colecciones de tebeos
que hace cuarenta o cincuenta años fueron, para muchos de
nosotros, el único medio que nos llevaba a la aventura por
el camino de la imaginación: tebeos que llenaron muchas tardes
de invierno al amor de la lumbre o durante la hora de la siesta
en la que los adultos nos exigían casi un silencio sepulcral.
Queremos recuperar esos tebeos que marcaron una época y que
ahora son papeles amarillos, oscurecidos por la pátina de
la vejez, muchos de ellos duermen en maletas de cartón o
en oscuras buhardillas o apilados en tiendas de libros viejos, otros
se han convertido en ediciones inencontrables, perdidos o extinguidos
en su propia nimiedad. Los miembros del grupo del que hablo, y del
que formo parte como un eslabón más, trabaja con el
mismo espíritu que aquellos monjes copiadores de la Edad
Media en cuyas abadías transcribían los manuscritos
con el fin de que no se perdiera el conocimiento, ahora los instrumentos
no son plumas de ganso y tinta china sino el Photoshop y el escáner,
y la tarea no es escribir con letra gótica y pintar miniaturas
coloristas en tratados de medicina o filosofía, sino digitalizar
hoja por hoja, y si es necesario retocar y limpiar cada página,
como si de un incunable se tratara. Los monjes copiadores y el grupo
de tebeos clásicos compartimos ese mismo espíritu
de querer recuperar parte del saber para ponerlo a disposición
de la sociedad y que pueda servir a las generaciones futuras. A
los monjes les movía el amor a Dios, a nosotros el más
puro y generoso altruismos, aunque bien mirado quizá sea
esta la misma forma de amor.
|
7 de Septiembre
de 2007
Regreso
a la aceleración
Las
vacaciones han acabado. Ese tiempo que permite ralentizar la vida
hasta sumergirnos en la lentitud, el tiempo de no madrugar, de experimentar
la ausencia de horario y de relojes. Ese periodo se ha acabado y
vuelve de nuevo la rutina, la actividad diaria y con ella, la maldita
vida acelerada.
Este regreso a la vida apresurada me hizo recordar un tiempo en
que experimenté lo que era trabajar acelerado...
Si quieres leerlo pincha aqui
|
2 de Agosto de
2007
Encuentro
mágico en una noche de verano
Hace
poco fui convocado a un encuentro de exalumnos; hacía más
de treinta años que no tenía noticias de ellos y sentí
deseos de verlos de nuevo.
Fue una noche mágica en la que, pese a la dificultad de reconocer
los rostros, conseguimos que el pasado convergiera en un feliz presente
y aunque el tiempo transcurrido trae consigo la pérdida de
memoria, también hace que ganamos en sabiduría y quién
sabe si quizá una cosa no compensa a la otra.
Fue uno de esos pocos y maravillosos instantes que se dan en la
vida que consiguen que el tiempo se paralice y se haga eterno, unos
instantes que me inspiraron este breve relato, que por supuesto,
esta dedicado a todos ellos, protagonistas de esa noche mágica.
Si te apetece leerlo clica aqui
|
22 de Julio de
2007
Cambio
de imagen
Como
podréis observar los que accedeis con cierta frecuencia a
esta página, se ha producido un cambio en la cabecera y en
el color del texto. Este nuevo diseño ha sido posible gracias
a la aportación de una prestigiosa diseñadora gráfica
(cuya modestia me impide decir su nombre), que ha tenido la amabilidad
y generosidad de hacerlo. A mi me gusta más ahora, aunque,
sobre los gustos, ya se sabe….hay poco o nada escrito, y siempre
es motivo de opinón y hasta de valoración, como sucedió
con el diseño y los colores anteriores que suscitaron un
divertido cruce de opiniones (que aún se pueden leer todos
ellos en el Libro de Visitas).
Tras este nuevo diseño os invito, pues, a participar con
vuestras opiniones.
|
15 de Junio de
2007
Sonrisas
inteligentes en un blog
Me
gusta leer el blog publireflexions
por dos poderosas razones, la primera de ellas es que sus agudos
e irónicos comentarios sobre la publicidad (que es, practicamante,
todo lo que nos rodea) son reflexiones de gran calado. Con un lenguaje
lleno de humor, medio en broma medio en serio, su autora, se permite
decirnos cosas que nos hacen pensar tras provocarnos previamente
una sonrisa. El humor— ya lo dijo alguien — puede ser
un arma de destrución masiva.
Y si quieren saber cual es la segunda poderosa razón por
la que me gusta este blog es, sencillamente, porque su autora, Laia
Blasco, es mi hija.
Si te apetece acceder a el, clica aqui
|
6 de Junio de
2007
Los
cuatro platos de Carmen
La
pérdida de un ser querido siempre es un trauma que rompe
algo en nuestro interior, se rompe nuestro corazón y a veces,
como la protagonista de este relato, la mente. Este es un relato
real, los nombres que aparecen son reales y la situación
que cuento verídica: lo he conocido este fin de semana en
el que he podido abrazar a Carmen.
Si quieres leerlo pincha aquí
|
| 24 de Mayo de 2007
La
relatividad del tiempo
Tengo
poco tiempo para la web. Atravieso una época en qué
el trabajo y la pereza me alejan de escribir y por más que
lo intento, no encuentro el momento. Siempre me digo que mañana
lo haré, que me sentaré frente al ordenador y acabaré
varias historias, pero esa mañana, incierta y esquiva se
convierte en otro día. Unas veces el tiempo es un enemigo
implacable y otras un bálsamo para el dolor. Mientras disfrutamos
de una buena compañía, envueltos en el aroma del café,
lo sentimos breve y otras, esperando ser atendidos en la consulta
del médico se nos antoja lento. La infancia la vivimos como
si los días fueran semanas y los años eternidades,
sin embargo a medida que entramos en años las semanas se
convierten en días, apenas un suspiro cuando los años
pasan fugaces. Y pese a que el tiempo parece estirarse y contraerse
como una goma elástica, lo cierto es que es inflexible en
su transcurrir. Vaya con el tiempo. Ahora mismo, por ejemplo, se
me está haciendo el día eterno....de modo que voy
a dejar de escribir y me voy a la cocina a buscar una tableta de
chocolate. Será un momento gozoso en el que pararé
el tiempo.
|
| 5 de Mayo de 2007
Anoche soñé
con Cinto
Al
despertar, me preguntaba, qué extrañas conexiones
cerebrales se habían producido durante el sueño para
que pudiera evocar ese nombre. Porque lo que me sorprendió
del sueño, del que no recuerdo el contenido, fue precisamente
el hecho de que soñara con alguien del que había perdido
el contacto desde hacía más de treinta años.
Cuando yo tenía diecisiete años aparecieron en casa
una señora desconocida para mi acompañada de un joven
veinteañero. Mi madre al verlos, se abrazó a ellos
y tras la alegría inicial del reencuentro y ya sentados alrededor
de la mesa del comedor les dio el pésame porque el marido
de la señora había fallecido hacía poco. Mientras
la señora resumía lo que había sido su vida
hasta entonces, desde que partieron a Barcelona hacía ya
algunos años, el hijo de la señora, un joven con gafas,
cabello muy bien peinado y aspecto de ciudad me preguntó
si yo era el Vicente y entonces me dijo algo que me dejó
desconcertado:”¿No te acuerdas de mí?”.
Mi madre al ver que yo negaba con la cabeza, un poco avergonzado,
añadió para intentar refrescarme la memoria: “¡Es
Cinto, el vecino, que jugaba contigo cuando eras pequeño”.
Y añadió como para asegurarse que me acordaría:
“¡Las veces que Cinto te habrá llevado a pasear
con la bicicleta!”.
Cinto, es decir Jacinto, era el hijo de un carpintero, que vivía
enfrente de mi casa, tenía seis o siete años más
que yo y era amigo de mi hermano mayor. La familia había
emigrado a Barcelona en los años sesenta, tras vender la
casa y el taller y solo regresaron al pueblo al fallecimiento del
carpintero, quizá, para arreglar algunos papeles o para visitar
viejos amigos. Cinto y yo teníamos algo en común que
hizo que conectáramos enseguida: a mí me gustaba dibujar,
más mal que bien, he de reconocerlo, pero él era un
dibujante extraordinario, con una gran facilidad para el dibujo
humorístico y caricaturesco, pero además compartíamos
el mismo sentido del humor: burlón y fallero así que
congeniamos rápido. Varios días después, cuando
la madre y el hijo acabaron su visita al pueblo vinieron a despedirse,
Cinto y yo prometimos escribirnos, y así daría comienzo
una etapa, muy divertida, de intercambio epistolar en las que nos
enviábamos cartas llenas de humor y dibujos. La última
vez que le vi fue mientras yo cumplía el servicio militar,
durante una escapada de fin de Semana a Barcelona para ver a mi
novia. Ese día me invitó a comer y hablamos de las
casualidades y del azar que me había llevado hasta esta ciudad,
también me comunicó que se casaba ese mismo año.
Yo le hablé de mis planes de futuro y mis deseos de mudarme
a Barcelona cuando acabara de prestar el servicio militar. Al despedirnos
prometimos ponernos en contacto cuando yo ya estuviera residiendo
en Barcelona y proseguir nuestra amistad, pero, el mismo azar que
nos llevó al encuentro nos llevó al alejamiento. Mi
vida en Barcelona tomó su propio rumbo y no sé como
perdí el contacto y el teléfono y no volvimos a vernos
más. Y hace de esto treinta y un años. Salvo esta
noche, que he vuelto a recuperar su amistad en sueños, no
he vuelto a ver a Cinto. Quizá esto sea algo premonitorio
y me lleve de nuevo a su encuentro.
|
| 17 de Abril de 2007
La rosa y el libro
El
23 de Abril se celebra en Catalunya el día de Sant Jordi,
una fiesta multitudinaria que llena las calles de gentes entre paradas
de libros y rosas. Es un día en el que, tradicionalmente,
el hombre regalaba rosas y la mujer libros, aunque afortunadamente
esto ya queda lejos y hoy nada impide que se regalen ambas cosas.
A mí me gusta especialmente este día y gozo de la
calle populosa y alegre, de las paradas de libros apilados ordenadamente,
y de ver la gente entre ellos, ojeando, mirando y comprando, aunque
para muchos, solo sea el único día del año
en que adquieren uno: no importa, me digo, un día vale más
que ninguno.
|
16 de Abril de 2007
El premio
Debía
tener 14 ó 15 años cuando me seleccionaron en la escuela
para un concurso literario que patrocinaba Coca-Cola. El certamen
se realizaba en la ciudad de Valencia, en una gran sala de congresos,
o algo similar. Al llegar ya había chicos a la puerta, junto
con sus maestros, esperando entrar y sentarse en la enorme sala
donde, a una orden debíamos comenzar a escribir un relato
y cuyo tema se nos diría en su momento. Yo estaba con mi
maestro, que se había engalanado para la ocasión con
traje y corbata oscura y también me acompañaba mi
madre, porque viajar a Valencia desde mi pueblo, en el interior
de la provincia, constituía de por sí toda una aventura.
Valencia parecía estar en los confines de la tierra, en algún
lugar remoto y frío. Quizá por esta razón,
mi madre, me había obligado a ponerme un jersey grueso de
color granate que me atormentaría durante el tiempo que estuve
sentado escribiendo. Cuando todos hubimos acabado nos trasladaron
en autocar a la fábrica de Coca-Cola y allí nos mostraron
las instalaciones y acabamos, todos, viendo un documental sobre
la marca que había patrocinado nuestro viaje. Aunque a mí
me costó concéntrame en el documental, fascinado como
estaba por los hermosos dibujos de “El Cid”, un tebeo
que me había regalado los promotores del certamen, al igual
que lo habían hecho con todos los participantes. Era un álbum
de la editorial Doncel que correspondía al segundo tomo de
las aventuras del Cid y yo estaba exultante con aquella maravilla.
Acostumbrado a leer tebeos procedentes del intercambio, añejos,
en blanco y negro y en un papel similar al del periódico,
aquel álbum de tapa dura y brillantes colores me pareció
un regalo venido directamente del cielo. Yo amaba los tebeos y mi
concepto de la felicidad se resumía en sentarme en el desván,
durante la hora de la siesta, con un buen fajo de tebeos entre las
piernas, debidamente ordenados por interés, y leer durante
horas. Y allí podía estar leyendo hasta acabarme la
pila de tebeos, a no ser que alguien me sacara de mis ensoñaciones
literarias con el aviso de estar la merienda a punto o que fulano
ha venido a buscarte.
No recuerdo quien ganó el concurso de redacción de
Coca-Cola, pero todavía conservo el álbum del Cid:
ese fue para mí el mejor premio.
|
| 17 de Marzo de 2007
La hermana Esperanza
Un
asunto de salud me ha tenido recluido en una clínica durante
unos días, lo que me ha permitido conocer a una singular
enfermera: la hermana Lida: una joven monja Carmelita llena de vida
y buen humor que me atendió con mucho cariño. La hermana
Lida trabaja muchas horas, y aún en su fatiga, siempre tiene
una sonrisa o una palabra amable para los pacientes. Este breve
relato está inspirado en ella y aunque me gustaría
que fuera un canto de gratitud hacia las personas que, por una razón
u otra, se entregan a los demás de forma altruista, quiero
dedicárselo especialmente a la hermana Lida porque para mí,
verla entrar cada mañana en la habitación era como
sentir un rayo de luz y de esperanza.
Si quieres leerlo pincha aquí
|
| 28 de Febrero de
2007
El refugio del cura
He
estado algún tiempo sin acabar nada de lo que escribo y un
tanto alejado de la página web. A veces las preocupaciones
cotidianas suelen secuestrarnos la voluntad y la inspiración.
Este relato (más bien una crónica) trata sobre las
dificultades de un cura, que viendo peligrar su vida al comienzo
de la guerra civil, buscó asilo durante la persecución
religiosa. Es una historia real que supe desde la infancia pero
de cuyo final me enteré hace tan solo unos años por
el feliz encuentro de un descendiente de la persona que lo acogió.
Es un relato, también, sobre la piedad, la integridad y la
valentía.
Si quieres leerlo pincha aquí
|
| 2 de Febrero de
2007
Una
obra maestra del comic japonés: Adolf
Acabo de releer "Adolf"
un extraordinario comic de Osamu Tezuka y, tal como me pasó
la primera vez que lo leí (o debería mejor decir lo
devoré) lo he disfrutado mucho.
He
de confesar que cuando empecé a leerlo, tenía mis
reticencias porque se trata de una “manga” japones,
un tipo de comic que entonces relacionaba con las series infantiles
de televisión, de personajes estáticos de ojos grandes
y muchas onomatopeyas. Pero me iba llevar una sorpresa con “Adolf”
y eso a pesar de que los dibujos de Tezuka parecen tener un estilo
infantil, de línea clara y hasta con claras influencias de
Disney...pero...
Pero Osamu Tezuka es un maestro de la narración gráfica.
Considerado (sin duda alguna) como el "padre" del manga
japonés, fue un médico entusiasta de los dibujos y
la animación que dejó la medicina para crear un estudio
de animación y dedicarse a su pasión, que no era otra
que contar historias dibujadas. Quizá la más madura
de todas ellas sea “Adolf”, que narra las vidas, entrelazadas,
de tres Adolf: dos niños, uno alemán y otro judío
que por azares del destino viven en Japón y el tercero es
Hitler.
El libro (se trata de cinco tomos) es como una buena novela, en
la que se mezclan los géneros con gran sabiduría.
La historia transcurre en una época convulsionada por la
guerra y la persecución de los judíos, en la que arranca
con una trama policíaca, que engancha desde el principio,
hay narración histórica (es muy interesante comprobar
como vivió el pueblo japonés los desastres de la Segunda
Guerra Mundial) y hay como no, sensibles historias de amor y sobre
todo, hay unos personajes ricos en matices, complejos, cuyos motivaciones
son tan humanas que encuentran rápida complicidad en el lector,
y personajes secundarios que viven en pocas páginas pero
que dejan huella por la precisión psicológica con
la que son trazados.
En resumen: una obra maestra.
|
| 27 de Enero de 2007
Disco
duro
Escribir
cuentos tiene su miga. Hay cuentos que empiezan por el final, es
decir, el final del cuento es lo primero que tengo pensado y comienzo
a construirlo a partir de ahí. En otros relatos, comienzo
sin saber como acabará y a medida que escribo me van surgiendo
ideas y situaciones y de un modo casi mágico llega a su final.
Confieso que estos son los más difíciles porque, muchas
veces, suelen quedar bloqueados por falta de un final y pasan a
reposar en algún lugar del disco duro, a la espera de ser
rescatados con una idea o a quedar allí hasta ser borrados
cuando necesite espacio. Últimamente me está pasando
esto último con preocupante frecuencia: comienzo una historia
y al poco me queda arrinconada por falta de ideas, entonces retomo
una antigua y me enzarzo en corregir lo escrito hasta que al llegar
el desenlace ya he perdido el interés.
No sé que hacer pero necesito liberar disco duro del ordenador
porque amenaza con quedar saturado. Así que he a tomado una
decisión: Ahora mismo salgo a comprar un disco duro externo...
|
| 22 de Enero de 2007
Lucha a palos
He
estado varios días sin escribir. No tenía ganas. He
navegado por internet, visitando páginas tras páginas,
y volviendo siempre a los periodicos, de manera casi adictiva. El
salvaje atentado en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, con
ese terrible balance de dos jovens ecuatorianos muertos me ha dejado
consternado. A eso he de sumar la amargura al comprobar cómo
determinados políticos (y medios) utilizan ese sangrante
tema con fines meramente partidista, y golpean con fiereza a un
gobierno cuyo único pecado, quizá haya sido, intentar
lo que otros gobiernos intentaron antes: la busqueda de la paz.
Goya pintó hacia 1820 este cuadro que tituló "Lucha
a palos" ...es terrorífico pensar que el paso del tiempo
no haya mejorado en nada esa concepción que parece que tenemos
los españoles de afrontar nuestras diferencias a palos.
|
1 de Enero de 2007
Los
Reyes que vienen de Oriente
Tenía
ganas de escribir algo sobre los Reyes Magos y la fantasía
infantil, porque siempre me ha resultado un hecho extraordinario
como los adultos pueden ser complices de una fantasía tan
hermosa, llevada a cabo con tanta entrega y precisión, y
al mismo tiempo como viven los niños esa realidad.
También quería reflejar, de algún modo, las
dificultates de los niños a rechazar esa magia cuando por
cuestiones de edad se impone la razón a la fantasía.
Al recordar como viví yo ese momento comprendí que
lo que quería contar en un relato lo había vivido
ya y solo tenía que escribirlo.
Si quieres leerlo pincha aquí
|
| 21 de Diciembre de 2006
Nochebuena
Hace
unos días iba sentado en el autobús de regreso a casa
y me entretenía mirando por la ventanilla. Estaba anocheciendo
y hacía frío. Se acercaban las fechas navideñas
y vi mucha gente, abrigada, que iba de un lado para otro cargados
con bolsas, en las que supuse, llevaban los regalos navideños.
Pensé que esas bolsas y las luces de navidad, que iluminaban
la calle, era la imagen perfecta de cómo se vive la navidad
en nuestra sociedad. Al pasar por la plaça Universitat vi
sentado en un banco un mendigo, al lado suyo había un carro
en el que llevaba todas sus pertenencias. Parecía que estaba
leyendo algo a la luz de una farola. Me pareció otra imagen
de la navidad y me dio por pensar qué regalo podría
tener un hombre como él en una nochebuena. Cuando llegué
a casa ya tenía pensado este cuento de navidad. Si quieres
leerlo pincha aquí
|
| 27 de Noviembre 2006
Esos ojos de niño
La
foto venía en El Pais del domingo. El pie de foto decía:
Una mujer lleva al hospital a su hijo, herido por el fuego cruzado
durante un enfrentamiento entre soldados e insurgentes en Baquba
(Irak)
La imagen me ha impactado y no puedo dejar de mirar esos ojos, aterrorizados
pero sin lágrimas, ese gesto de sorpresa y de miedo, ese
acurrucarse en los brazos de su madre, protegiéndose, como
queriendo volver al seno materno en un impulso tan humano. Descubro
esas manos, pequeñas, regordetas, de bebé, que se
agarran a la ropa como si se aferrara a la propia vida, y percibo
el rostro ensangrentado, la ropa cubierta con manchas de sangre
y adivino temblorosa a su madre detrás, pero no puedo dejar
de mirar esos ojos, esos ojos grandes, oscuros que parecen acostumbrados
al dolor. Esos ojos se me han clavado hoy en el alma.
|
25 de Noviembre de 2006
La procesión
 |
Vista de la procesión
a su llegada a la Ermita, al fondo el pueblo iluminado. |
La última procesión
que presencié del patrono del pueblo donde nací, fue
en Octubre de 2004. No había asistido desde hacía
más de veinte años. Seguí la comitiva por entre
las calles, saltando de una a otra para ver el Cristo e impregnarme
de esa emoción perdida tantos años antes. El olor
de la cera, las explosiones de música, los rostros iluminados
por la llama parpadeante de las velas, y todo en su conjunto, conformaba
un ambiente lleno de fervor religioso, pero que a mi se me antojó
como algo más cercano a la necesidad de creer que tiene el
ser humano, algo más cercano al misticismo que a la religión.
Sin embargo, a la luz de los años, cuando a uno parece que
sus creencias se le van reduciendo a un circulo cada vez más
estrecho, y las emociones son cada vez más difíciles
de alcanzar, vuelvo la mirada a las procesiones con ojos benévolos
y nostálgicos.
Fruto de aquel viaje al pasado es este cuento, que he tardado dos
años en acabar... y del que espero no tardes tanto en leer.
Si quieres leer el cuento pincha aquí.
También puedes leerlo e imprimirlo accediendo desde el apartado
de Relatos.
|
17 de Noviembre
de 2006
Quico
Acabo de colgar un nuevo relato
de infancia que no pude incluir el mi último libro. Su título,
Quico, es el nombre de un curioso personaje al que no le gustaban
los niños, pero que, las circunstancias de la vida le llevaban
a compartir su existencia entre ellos. Si quieres leerlo pincha
aquí o accede desde
el apartado de Relatos.
|
9
de Noviembre de 2006
El regalo
Vertió
whisky en el vaso hasta que el nivel alcanzó un centímetro
de altura, después metió tres cubitos de hielo y lo
agitó con los ojos puestos en el hielo que giraba en el fondo
del vaso entre tintineos de cristal. Se arrellanó en el sofá,
puso los pies en la mesita y se llevó el vaso a los labios.
Sorbió el primer trago y notó el paso fuerte del alcohol
por la garganta y los sabores cálidos de la madera. Entrecerró
los ojos y llevó la cabeza hacia atrás hasta quedar
apoyada en el respaldo del sofá. El primer trago tuvo el
efecto de insensibilizar las papilas y así preparar el paso
al segundo trago, en el que desapareció todo el contenido
de vaso. Después vendrá la botella, pensó.
Lo necesitaba. Necesitaba que el alcohol le aturdiera, le golpeara
y le anestesiara el dolor que sentía.
Qué iba a ser de su vida sin ella, se preguntó. Cómo
será cada día sin su risa llenando la casa, su mirada
interrogativa y pícara, o sus enfados que con mohín
de disgusto cesaban tras el perdón apresurado. O aquellas
lagrimas suyas cuando se conmovía por una historia triste,
algo que a él no le había sucedido nunca. Cómo
serán las noches sin su rostro iluminado por el resplandor
de la televisión, mientras reía con sus carcajadas
profundas y contagiosas al ver su programa de humor favorito. Y
sus canturreos de canción irreconocible mientras trajinaba
en la cocina. O el sexo, entre tranquilo y placentero o fugaz y
frenético. Que iba a ser de su alma, sin ella a su lado,
él que pensaba que no necesitaba nada de nadie, que se tomaba
la vida como si el destino estuviera en sus propias manos, que se
consideraba un hombre fuerte, orgulloso y cínico, que había
hecho de la dureza de sentimientos el lema de su existencia y el
arma con la que se había enfrentado a la vida sin un atisbo
de ternura, su ariete con el que había conquistado el éxito,
la fama y los lujos que conforman su estatus social. El, que creía
que nunca sería víctima sino verdugo.
Todo había sido tan rápido que apenas hubo tiempo
de nada. Recordaba tres días antes cuando sonó el
teléfono en el despacho, era del hospital. Después
vino la carrera con el coche, medio embotado aún, por lo
que acababa de escuchar y el relato después, sosegado y contenido
del médico: había sido un accidente con desenlace
tan cruel como inesperado.
Ahora, tras el entierro, en el sofá de aquella casa tan en
silencio, con el alcohol bajando por sus entrañas se vio
a si mismo, de pie, recibiendo el pésame a los pies del féretro,
el rostro firme, el ánimo entero y se vio solo; y al constatar
esa soledad sintió como una enorme presión en el plexo
solar, algo que subía, devastador a su paso, como un volcán
a punto de estallar y comprendió, en un instante, que iba
a surgir el último regalo que ella le había hecho:
entonces lloró.
|
3
de Noviembre de 2006
VACACIONES
No
fue hasta las cinco de la tarde que advertí que había
perdido la mano izquierda.
Fue justo momentos antes de ir a buscar las llaves del coche que
guardo en el bolsillo izquierdo del pantalón. Al hacer el
gesto tan habitual y automático de meter la mano en el bolsillo
me di cuenta, perplejo, que no la tenía. Miré entonces,
intrigado, hacia ese lado y pude observar que donde tenía
antes la mano solo estaba el puño de la camisa vacía.
Instintivamente miré hacia dentro, pensando en encontrada
allí, acurrucada por el frío. Pero, no había
nada.
Inquieto me arremangué y descubrí, horrorizado, que
la mano había desaparecido: el brazo acababa en un extraño
muñón de formas redondeadas. Creo que exclamé
un grito de sorpresa que hizo girarse a más de un transeúnte.
Sofocado por lo que acababa de descubrir, no supe hacer otra cosa
que sacar las llaves del coche con la otra mano e introducirme dentro
de él, me senté nervioso frente al volante y casi,
de manera instintiva, lancé el pié hacia el pedal
del embrague para descansarlo allí. Entonces me sobrevino
la siguiente sorpresa: el pie izquierdo había desaparecido.
Intenté entonces abrir el coche para salir y pedir ayuda,
para que alguien me socorriera, pero no pude hacerlo. Mi brazo izquierdo
también había desaparecido. Paralizado por el horror
noté un cosquilleo en el lado izquierdo de la cabeza, e impulsado
por un vago presentimiento me miré en el espejo retrovisor:
la imagen que me devolvió, no por esperada fue menos horrorosa,
se me estaba borrando esa parte de la cara, ya no había oreja
y el borrado alcanzaba ya el ojo del mismo lado.
Han pasado tres días desde que comenzaron los extraños
prodigios y he descubierto a qué se debe ese inaudito fenómeno.
Creo que el cuerpo humano deseoso de irse de vacaciones ha comenzado
a desintegrar sus átomos de forma autónoma, sin que
la conciencia y el cerebro puedan hacer nada.
Escribo esto con el único dedo de la mano derecha que me
queda antes de que también desaparez...
|
30
de Octubre de 2006
Concierto de Daniel Higienico
Hace
poco fui a un concierto de Daniel Higiénico. Tenía
ganas de verlo en persona porque tras haber escuchado uno de sus
discos, quedé fascinado por sus canciones. Es una mezcla
entre Sabina y Albert Plá, incluso tiene un gran parecido
físico con este último. Es un artista atípico
con un estilo muy particular: actúa en el escenario, interpretando
con sus gestos y su palabra la letra da cada canción. Le
acompañan buenos músicos y estupendos arreglos pero
lo mejor, son las letras de sus canciones. Letras que son como caricaturas
de la sociedad en la que vivimos, letras que resultan a veces ácidas
y otras provocan la carcajada, letras bien ajustadas a lo que quiere
contar, porque sabe jugar con las palabras y explicar historias
y situaciones cotidianas que de pura banalidad se convierten en
surrealistas. Y ahí es donde juega más a gusto, donde
domina el escenario, con letras donde lo escatológico nos
resulta familiar, donde la ternura y la poesía se encuentran
en las cosas más pequeñas, y el humor lo envuelve
todo para hacernos ver con socarrona visión, todo cuanto
nos rodea. Si puedes no te lo pierdas. Puedes encontrar sus discos
en su web. Aquí dejo el enlace:
http://www.danielhigienico.com/
|
| 24 de Octubre
de 2006
Comienzo...
Comienzo
este proyecto sin estar muy seguro de poder continuarlo.
El impulso inicial es escribir ideas,
reflexiones y relatos. No sé quien lo leerá. Igual
que el naufrago que lanza su mensaje en una botella al océano,
con la esperanza que alguien la encuentre y sepa de él, yo
voy a hacer lo mismo y lanzaré estos escritos al viento de
la tecnología que me proporciona internet.
Como el naufrago perdido, confío
que ese viento veloz y eléctrico lleve estos escritos, como
hojas flotando en el espacio, hacía alguien, que en su curiosidad,
haga el esfuerzo de leerlo. Es entonces cuando estos textos servirán
de algo, porque mientras tanto solo serán escritos mudos
y desconocidos, serán solo escritos en el viento. |
|
|
|